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PONER LIMITES EN TU VIDA

En muchas circunstancias de nuestra vida nos resulta difícil PONER LIMITES EN TU VIDA, poder decir hasta aquí, tanto en nuestras relaciones interpersonales como en el trabajo. Hay muchas razones, por las cuales, nos frenamos a poner limites ya sea porque lo confundimos con egoísmo, por miedo al rechazo, miedo a quedarse solo, miedo a sentirnos malas personas, miedo a la reacción de las otras personas, entre otros.

Sin embargo, poder poner limites claros y saber decir que “no” es algo imprescindible para mantener una buena autoestima.

El poder poner limites que nos hagan sentir en plenitud es una habilidad que se tiene que entrenar, al principio, va a haber incomodidad ya que nuestro cerebro y nuestro cuerpo se pone en estado de alerta ante el cambio.

No obstante, al repetirlo constantemente nos sentimos más cómodos con la capacidad de decir “no” y poner limites tanto para los demás como para nosotros mismos. Convirtiéndose finalmente en una habilidad.

Cuando ponemos limites les estamos modelando a las otras personas como esperamos ser tratados, te reconoces a ti como lo más importante de tu vida y así comunicas al resto del mundo con las reglas del juego claras. Únicamente cuando ponemos limites, nos respetamos y honramos incondicionalmente, el exterior hará lo mismo, porque nosotros somos quienes enseñamos al mundo como tratarnos.

El querer complacer constantemente a todos e intentar poder con todo, puede generar mucho estrés y frustración en la vida. Que te parece si mejor nos planteamos que “El mejor servicio que le podemos dar a los demás y al mundo es el respetarnos, honrarnos y amarnos a nosotros mismo incondicionalmente”.

Porque si tú tienes paz es lo que vas a transmitir a los que te rodean y estas emociones son contagiosas y magnéticas por su elevada frecuencia.

Si sientes culpa al empezar a poner límites, sepas que es algo normal ya que tu cuerpo no está acostumbrado, no hay que ceder ante esta sensación de culpa, para ello puedes decirte a ti mismo “me respeto y me honro mi tiempo”.

Si sientes miedo al poner un límite, pregúntate ¿De donde viene este miedo? ¿Qué es lo que gano al no poner este límite? ¿Qué es lo que me da mayor paz emocional?

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